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domingo, 10 de mayo de 2020

Los disruptores hormonales (VII)


Es hermosa pero tóxica y peligrosa. Lo reconocemos sin titubeos...nadie lo niega, nadie lo oculta.

El próximo martes día 12 de mayo se celebra el Día de los llamados Síndromes de la Sensibilización Central (SSC):
  •       Fatiga Crónica y Fibromialgia
  •       Sensibilidad Química Múltiple
  •       Electrohipersensibilidad

También es el Día Internacional de la Enfermería o Enfermera.
Cabria que estas conmemoraciones fueran divulgadas por todo tipo de webs de la administraciones locales (ayuntamientos, etc.), administraciones autonómicas y del gobierno central…al igual que se hace con el Día de la Mujer, máxime teniendo en cuenta que este tipo de enfermedades golpean, según las evidencias publicadas, con mayor incidencia en el género femenino. Se ruega no nos cuenten más mentiras ni tergiversaciones (aquello del origen psíquico y el trastorno psicosomático) y no escondan las causas físicas que disgustan a los de la industria petroquímica y de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación).
  •      Tóxicos de la limpieza del hogar (lejía, salfumán, etc.), de la higiene corporal y la cosmética (la fragancia, entre otros)
  •       Los plaguicidas
  •       Los ingredientes de la ropa creados a partir de la química de síntesis
  •       Las ondas electromagnéticas
  •       Etc.

En resumen, toda esa vorágine de contaminación masiva cotidiana constante a la que nos someten por orden y voluntad de los descerebrados de arriba (los que dirigen las marionetas).
Habréis visto la intensidad ante la más mínima oportunidad con la que nos quieren colar aplicaciones de móvil y demás ingenios de las TICs…legitimado mediante una motivación de salud (¿?).
NO, majetes, NO.
NO son los móviles los que nos van a curar.
Nuestra pasta no se la regaléis a esta industria.
Viene de paso reconocer el papel de la enfermería siempre, este año más que nunca, y con ello reivindicar un reconocimiento real (no el del aplauso) en materia de dignidad laboral, unas condiciones y un trato adecuado en el plano laboral.
¡AQUÍ ES DONDE HAY QUE INVERTIR LA PASTA PÚBLICA!
 EN SANIDAD, EN LO QUE CURA.
Ya puestos, después de dos meses y pico de aguantar burradas, conviene sacar a relucir otro de las abundantes muestras del absurdo en la gestión del COVID-19:
La desinfección masiva con lejía u otros productos ultranocivos cuando el agua oxigenada es igual de efectiva con los virus y con escasa capacidad tóxica para nuestro organismo…
Ayuntamientos y otras administraciones
¿Tomáis nota?
¿Cómo?
¿Seguís empecinados en fabricar más enfermos de SSC y otras patologías, y hacer empeorar a los que ya son afectados?
No será que no ha habido avisos y comunicados de prensa al respecto por parte de asociaciones y demás; a continuación os muestro dos:
Maria Argentina Rey Fernández (Asociación SQM-EHS Galícia; Miembro del Foro Español de Pacientes). 08-05-20. Opinión “Vidas en cuarentena”. Redacción médica.
Comunicado Asociación SFC:SQM Madrid “Lo que mata al COVID19, nos enferma a nosotros”. 07-05-20. Europa Press.
Maria Argentina Rey Fernández es Doctora, afectada de SQM…por si este detalle aporta más luz a los abogados del diablo.
Como dice aquel refrán catalán:
Ja pots xiular, si l’ase no vol beure
Ya puedes silbar, si el burro no quiere beber
Al margen de si hay o no para alquilar sillas (“Hi ha per llogar cadires”) y del si tienes burros irás a caballo (“Si tens ases aniràs a cavall”) pasamos al contenido de las alternativas para evitar los disruptores hormonales…haberlas, haylas, y no tienen que ver con las meigas.
Las alternativas
Aclarar las ideas con una zambullida en el Morning Glory Pool antes de legalizar sustancias químicas nocivas para la salud ¿por qué no?
Lo peor del panorama alternativo ofrecido por la industria química es que los nuevos productos sintéticos (no naturales, creados en laboratorio) aparecidos como sustitutos seguros también puede que sean perjudiciales para la salud. Con algunos ya se conoce que es así.
En esta línea, los sustitutos de los ftalatos, al igual que los ftalatos, pueden activar receptores (el PXR) e inducir niveles altos de lípidos en la sangre en modelos animales (DeKeyser et al. 2011; Sui et al. 2015; Takeshita et al. 2011). Respecto el sustituto del bisfenol A, el bisfenol S, también se ha descrito científicamente su capacidad como disruptor hormonal (pág. 289 en Olea 2019). Ahora es posible que os plantéis diferentes preguntas:
Después de los conocimientos y experiencias adquiridas con sustancias químicas anteriores en relación al impacto sobre la salud humana
¿No han testado esos nuevos sustitutos para comprobar con todas las garantías que no entrañan un riesgo para la salud?
Es obvio que no suficientemente.
La historia se repite en bucle, pasarán años hasta que se reúnan multitud de evidencias científicas que describan un daño claro contra la salud y muchos más antes de que se prohíban esas sustancias…significara en términos económicos que algunos habrán obtenido un alto rendimiento.
Sin embargo, para el medio ambiente y nuestra salud se traducirá en que como mínimo algunos de los nuevos tóxicos sería plausible que creen problemas de salud seguramente durante décadas incluso después de su prohibición.
Evidentemente, estas situaciones son semejantes a un callejón sin salida, en especial cuando estamos tan y tan acostumbradísimos a los derivados del petróleo y otras sustancias químicas artificiales. No nos hacemos a la idea de que no tenemos porqué depender tanto de esta gran familia de compuestos en la fase de producción de artículos, y tampoco en el día a día de nuestra vida.
Cuando escuchéis una frase del tipo “esto siempre ha existido” o “toda la vida se han utilizado productos químicos”, sabed que no es cierto cuando se trata de derivados del petróleo. El primer plástico comenzó a utilizarse hacía principios del siglo XX pero no fue hacía la segunda mitad del mismo siglo cuando la química de síntesis a partir de los derivados del petróleo comenzó a imponerse alrededor nuestro en cualquier ámbito. Esa exposición ha crecido las últimas décadas hasta lo indecente, acumulándose en la atmósfera, la tierra, el agua y los seres vivos.
 Es fácil entender que cuantos más boletos tengamos más fácil es que nos toque el premio gordo de la lotería.
Desgraciadamente, los diferentes premios sorteados (las enfermedades) no hacen ni puta gracia y además, queramos o no, participamos en el sorteo.
Un camino diferente sería el de utilizar estrictamente las sustancias que se sabe que son seguras, volver a los materiales que se utilizaron durante siglos sin consecuencias nefastas, y reducir al mínimo los que no lo son.
Esto no va a ocurrir a no ser que haya una masa social revolucionada pidiéndolo. Y todos sabemos una cosa: no tiene pinta de que las enfermedades cuyas cifras de afectados superan con creces al COVID-19 vayan a pasar a ser un tema más prioritario que el fútbol.
Como tampoco va a existir en cuanto a los tóxicos un cambio en el comportamiento político ni de los que mueven los hilos… contamos con una preocupación política por la salud quizá un pelín selectiva y caprichosa.


¿Y qué hacemos para escapar de estas amenazas y acabar con ellas?
¿Cuál es la alternativa?
No nos queda otra opción más que informarnos bien por nuestra cuenta sobre los contaminantes existentes y el como evitar la exposición en nuestro día a día, atendiendo a que estos contenidos muy DIFÍCILMENTE los encontraremos en las televisiones públicas y privadas, y menos en prime time.
Actualmente, hay diferentes fuentes fiables de información a las que podéis recurrir, entre ellas, la web Hogar sin tóxicos.
También tenéis libros recomendables en este sentido, entre ellos:
Silvestre, E. 2017. Tu casa sin tóxicos. RBA Libros S. A.
Olea, N. 2019. Libérate de tóxicos. RBA Libros, S. A. Barcelona.
Es vital informarse bien de lo que llevan los productos, apostar por el ecoetiquetado, por los productos fabricados a partir de ingredientes de origen natural y evitar, por regla general, los artificiales (entendidos como artificios de la química de síntesis).
Las fuentes de exposición son tan diversas que, a priori, nos puede parecer en conjunto surrealista. Para que captéis el meollo, los espermicidas (condones), los óvulos vaginales, los lubricantes vaginales, los diafragmas son una fuente de alquilofenoles (pág. 381 en Olea 2019). Las cremas solares y filtros UV suelen contener benzofenonas, canfenos, oxicinamatos, parabenos…llamados filtros orgánicos, así que por seguridad es mejor buscar aquellos productos con filtros inórganicos: dióxido de titanio y óxido de zinc, sin nanopartículas (pág. 381 en Olea 2019).
Sobre todo, consultad fuentes fiables, con información de calidad y rigurosa.
Lo malo de todo es que cuesta mucho tiempo aprender a buscar productos seguros. Evitar los disruptores y/o carcinógenos es altamente complicado, por muchas razones:
-Se encuentran en cualquier tipología de producto (alimentario, fitosanitario, higiene corporal, de limpieza doméstica, mobiliario, coches, ropa, etc.).
-Los etiquetados no son claros (ingredientes difíciles de leer, etc.) y tampoco incluyen todos los componentes ni de los envases ni de los productos. Efectivamente, el envase podría a veces ser más perjudicial que el contenido.
Nuestra libertad como consumidor para elegir un producto sano NO ES REAL, porqué en muchos casos no tenemos medio de conocer con concreción que ingredientes reales tiene. Os pongo un ejemplo.
  •  En una empresa fabrican tubos de plástico. Estos tubos serán vendidos a una marca de cosméticos que será la encargada de fabricar y rellenar los tubos con una crema para la piel. Antes de fabricar los tubos alguien habrá tenido que limpiar con un disolvente el interior de la extrusora, de cara a preparar la máquina para ese nuevo material plástico con la intención de evitar la aparición de las impurezas (rugosidades, granos, etc.) en la textura del envase (algo meramente ESTÉTICO). Podrían quedar algunos restos del disolvente en el plástico extruido y como consumidores el disolvente no podremos llegar a conocer cual es. El plástico puede llevar aditivos como el colorante que se habrán añadido en una tolva aparte y que no conoceremos. Luego, una vez fabricado el tubo pasará por la máquina de inyección que inyectará la cabeza (donde va alojado el tapón). Quizá en los moldes en los que se inyecta el plástico a altas temperaturas, los operarios hayan aplicado un spray de aceite o algún otro producto con el objeto de evitar que el plástico inyectado se quede adherido.
En definitiva, la presencia de sustancias tóxicas que no podremos conocer, con potencial de interacción con los químicos de la crema, del contenido en si.
Además, casi tendremos que hacer una carrera universitaria antes de ir al super si queremos cerciorarnos que los ingredientes “anunciados” de cada producto son sanos. Por último, recordad que en el caso de las colonias, los perfúmenes, algunos suavizantes y otros muchos productos, tras la palabra “FRAGANCIA” se le da opacidad a químicos no presentes en la lista de ingredientes, con toda la garantía legal y seguridad jurídica para el productor y una peineta “Bárcenas style para el consumidor.
Ya que no quieren prohibir ese gran surtido de ingredientes nocivos para la salud, al menos debiéramos disponer como ciudadanos de salidas o escapatorias a su ingesta y exposición. A mí se me ocurre una forma de acabar con las complicaciones que sufre el consumidor porqué supongo que las empresas estaban al servicio de la gente, y no la gente al servicio de las empresas. Yo lanzo la idea, igual algún político va y la propone (JAJAJAJAJA). Podrían agrupar los productos en una gran división, con el objeto de facilitar la libre elección del consumidor, optimizar su tiempo, evitarle sufrimientos y ahorrar gasto público en sanidad:
  •     Un enorme apartado de metros de estanterías con un gran cartel que diga “Productos nocivos para la salud (con carcinógenos, con disruptores hormonales, etc.)”.
  •     Un minúsculo apartado que especifique “Productos cuyos ingredientes no están considerados como nocivos para la salud (sin carcinógenos, sin disruptores hormonales, etc.)”.

Evidentemente, en tal situación plausiblemente utópica, propia de unos países responsables que cuidan del medio ambiente y la salud de sus ciudadanos, los reponedores de los supermercados y las tiendas podrían clasificarlos sin problemas porqué cada producto tendría que llevar incorporado un distintivo CLARO E INEQUÍVOCO haciendo referencia a esas dos categorías.
En un país normal, esto sería lógico…aunque ¿Existe algún país normal?
Siguiendo con la lógica, uno imagina que los productos más seguros y sostenibles debieran ser los más baratos. De nuevo otra fatalidad, no es así. Por ejemplo, un producto en un envase de vidrio va a costar mucho más que un producto en un envase de plástico. Un envase de vidrio si que es reutilizable al 100%; con una buena política detrás, imponiendo mayores impuestos a los productos que dañan más al medio ambiente y a la salud…y bajándolos en los más seguros, se contribuiría al cambio en el consumo y, consecuentemente, en la producción. Esto incluiría un ahorro desde otros puntos de vista (gasto en la salud pública, evitar un daño sobre el medio ambiente y los recursos naturales “servicios ecosistémicos”, etc.).
Y ¿por qué iban a hacer algo así desde las administraciones, cuando el bienestar, el medio ambiente y la salud del ciudadano no son los objetivos principales?
Comenzando desde la producción primaria, el inicio de la cadena de la industria agroalimentaria:
¿Se priman las prácticas ecológicas?
O
¿Las convencionales con gran aplicación de plaguicidas y fertilizantes químicos?
Lo respondo rápido. Cuando un agricultor quiere pasar de una gestión agrícola convencional a una ecológica, primero tendrá que transcurrir un período de reconversión de unos 6 años sin utilizar los plaguicidas y fertilizantes químicos convencionales. Durante ese tiempo no va a poder vender sus productos con la etiqueta de agricultura ecológica, tendrá que venderlos a precios bajos, como productos convencionales. Aún habiendo superado los 6 años aplicando correctamente la gestión ecológica de sus campos, va a tener que hacer frente regularmente a analíticas de control de las tierras por parte del ente administrativo que certifica que esa producción es ecológica…esas pruebas las debe sufragar el agricultor.
Imaginemos que el agricultor de al lado cultiva convencional y tiene un descuido, a raíz del cual su plaguicida llega a las tierras de agricultura ecológica, o que las aguas de escorrentía (las de después de las lluvias) bajan del campo de agricultura convencional hasta el de agricultura ecológica. ¿Qué pasaría? Si las analíticas demuestran una carga tóxica no permitida en cultivo ecológico, el producto no se va a certificar como ecológico. Lógicamente, quién sufragará la pérdida será el agricultor ecológico.
Claro, nadie le obligó a preocuparse por hacer las cosas mejor; eso en este país es ser un excéntrico y un extravagante.
Los precios de los productos ecológicos son prohibitivos para los pobres al menos en este país, adecuados al bolsillo de las clases medias y altas, con un salto importante respecto al producto convencional. Cuestión esta que un país avanzado se empeñaría en equilibrar en alguna medida de cara a que el consumidor elija LIBREMENTE en cuanto a su salud y no coaccionado por el tamaño de su bolsillo.
Algo que me rompe absolutamente los esquemas es cuando observo un producto ecológico en un envase de plástico. O cuando veo estos productos en el mismo aparador o refrigerador y al lado mismo de los productos convencionales…cuando es de sobras conocido que los tóxicos pueden ser volátiles y que una gran parte de las verduras, hortalizas y frutas convencionales llevan restos de plaguicidas cuando esperan a ser vendidos. En este sentido, os recomiendo leer o al menos ojear el informe de Ecologistas en Acción:
García, K., Romano, D. & Hernández, K. 2018. Directo a tus hormonas. Guia de alimentos disruptores. Residuos de plaguicidas con capacidad de alterar el sistema endocrino en los alimentos españoles.
Volviendo al tema…
¿Os imagináis a un artesano creando con suma habilidad y cuidado una frágil pieza de cristal de Bohemia y luego que el de la tienda con sus manazas la acabe vendiendo rota, en trozos?
Otras historias de consumidor tocanarices es comprobar que aproximadamente un tercio de los supermercados está destinado a productos que incorporan tóxicos volátiles (productos de limpieza, de higiene, cosmética, etc.) que viajan a través de las estanterías hasta el lugar donde se exponen la fruta, las verduras y demás…ya ni hablemos de los malditos ambientadores. Esos olores a químicos que nos tenemos que tragar obligadamente al entrar a comprar alimentos y que pueden haber contaminado los productos de alimentación…se me ocurre un buen lugar donde meterlos.
Antes, esos productos con tóxicos se vendían en establecimientos específicos donde no había comida: las DROGUERÍAS. Digo yo que si los supermercados los quieren vender, al menos lo hagan en habitáculos estancos aparte que impidan la contaminación de los alimentos.
Además, los productos más seguros debieran ser los más fáciles de encontrar en general. Evidentemente, no es así y cuando una persona quiere tener un hogar con productos seguros (mobiliario, etc.) se ve obligada a rebuscar en internet y encargarlos a la Conchinchina.
La próxima semana seguimos con los disruptores hormonales, nos acercamos al desenlace final de la serie.
Bibliografía
DeKeyser, D. J. Laurenzana, E. M., Peterson, E. C., Chen, T. & Omiecinski, C. J. 2011. Selective phtalate activation of naturally occuring constituive androstane receptor splice variants and the pregnane X receptor. 2011. Toxicol. Sci., 120.
Olea, N. 2019. Libérate de tóxicos. RBA Libros, S. A. Barcelona.

Silvestre, E. 2017. Tu casa sin tóxicos. RBA Libros S. A.
Sui, Y., Helsley, R. N., Park, S. H., Song, X., Liu, Z. & Zhou, C. 2015. Intestinal pregnance x receptor links xenobiotic exposure and hypercholesterolemia. Mol. Endocrinol, 29.
Takeshita, A., Igarashi-Migitaka, J., Nishiyama, K., Takashashi, H., Takeuchi, Y. & Koibuchi, N. 2011. Acetyl tributyl citrate, the most widely used pthalate substitute plasticizer, induces cytocrhome p450 3a through steroid and xenobiotic receptor. Toxicol. Sci., 123.


domingo, 22 de diciembre de 2019

Joaquím Fernández-Solà, el experto


En el mundo de los síndromes de sensibilización central (SSC) hay muy pocos referentes en Catalunya, no hay demasiados profesionales que se dediquen, de forma que es digamos "un nicho trófico" en el que es fácil destacar. Uno de los que más suenan, en los medios de información, es Joaquím Fernández-Solà. En esta entrada vamos a hacer una antología rápida de su figura como investigador en SSC.

¿Que dice TopDoctors España?
Su curriculum vitae se muestra en la web TopDoctors España:


Premios y Reconocimientos
En el apartado de Premios y Reconocimientos de TopDoctors España lo que figura básicamente son premios menores, incluso por parte de asociaciones. No son premios o reconocimientos académicos de importancia, de organismos internacionales o nacionales relevantes dentro del mundo de la investigación.
Lo más sobresaliente en cuanto al mundo de la investigación proviene del ámbito catalán (Universitat de Barcelona por ejemplo)...

Publicaciones y Conferencias
Destaca que en esta página se indique que es autor de más de 70 artículos científicos internacionales de la especialidad. Se sobreentiende que en esta web se refieren a la especialidad de fibromialgía, fatiga crónica y sensibilidad química múltiple. Pero además figura en el mismo apartado como autor y co-autor de más de 11 artículos publicados en revistas científicas...no se entiende, la verdad.

Haciendo una búsqueda sobre sus publicaciones en la base de datos online US National Library of Medecine National Institutes of Health, solamente aparece como autor o co-autor en 44 artículos de revistas científicas, teniendo en cuenta todas las temáticas de investigación. Ateniéndonos exclusivamente a la temática de fibromialgia, fatiga crónica y sensibilidad química múltiple (SSC) el total es solo de 13 artículos. Podéis comprobarlo por vosotros mismos:


En realidad, el número de artículos que ha publicado sobre SSC es más bien bajo. Para ser tan aclamado como experto en esta temática por parte de la administración catalana y por los medios de comunicación, pues imaginaba que tendría un gran historial detrás como científico sobresaliente en fibromialgia, fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, y más cuando lleva tanto tiempo dedicándose a los síndromes de sensibilización central.

Para no ser demasiado quisquilloso con esto del “tamaño” voy a centrarme en la “calidad” y lo voy a hacer en el próximo apartado.

Los artículos científicos sobre SSC de J. Fernández-Solà
Más allá de aquello de “en el país del ciego el tuerto es el rey” está el mundo de la ciencia, el camino para conocer la verdad.

Cuando una persona quiere conocer la calidad de un investigador en un determinado campo recurre a mirar donde publica sus trabajos. En el mundo de la ciencia todo tiende a medirse, es una forma de que no te den “gato por liebre”. De forma que existen diversos sistemas para ver la potencia científica, el impacto que tiene una revista en el mundo científico. 

Es lo que se denomina la indexación.

La indexación permite a los investigadores por ejemplo seleccionar a que revista van a enviar su trabajo. En el caso de un investigador sobresaliente que escrito un artículo de alta calidad va a picar alto, va a seleccionar las revistas con mejor índice de impacto para enviar su trabajo. Que una revista potente acepte publicar tú trabajo, va a ser una ventaja para ser más leído y citado por otros científicos en sus trabajos, y también para ser más reconocido.

Si el investigador tiene escaso talento en ese campo...va a tener que ser más modesto y elegir revistas con un estatus menor. En cuanto a refritos o trabajos muy de perogrullo, quizás va a tener que recurrir a la gaceta de su pueblo, jejeje.

Tened en cuenta que publicar en una revista científica potente no es fácil. Los investigadores tienen que someter su artículo a una revisión escrupulosa por parte de otros científicos...cuanto mejor es la revista, más estricto y duro va a ser el proceso y más reputación tendrán los revisores. En ese proceso van a mirar con lupa cada coma, van a fijarse en que haya coherencia, que no haya ningún tipo de error. Los autores tendrán que defender el artículo, el método empleado, subsanar dudas del revisor, etc. En fin, es demasiado largo para definirlo todo aquí...

Como los síndromes de la sensibilización central (SSC) son una temática que me interesa mucho últimamente, me he tomado el trabajo de comprobar cual es el índice del impacto científico de las revistas donde ha publicado Joaquím Fernández-Solà sus trabajos sobre SSC. Para conocer el índice del impacto científico he recurrido a los que referencia la propia revista, salvo alguna excepción en la que he tenido en cuenta el Journal Citacion Reports (JCR). He utilizado diferentes fuentes porqué no siempre he podido encontrar el valor del JCR para cada revista. Hay diversos sistemas de indexación del impacto de las revistas científicas pero en cualquier caso no existen unas diferencias abismales, el valor de una determinada revista entre uno u otro sistema no van a diferir como el día y la noche.

En cuanto al JCR, es la principal evaluación de calidad a nivel internacional para las revistas científicas y otorga un índice, un valor anual, para cada revista. Este índice JCR se calcula dividiendo el número de veces que se ha citado esa revista en otras revistas científicas durante los 2 años anteriores entre el número total de artículos publicados en la revista evaluada a lo largo de esos 2 años.

El valor del índice de impacto es el sinónimo de la relevancia, de la importancia de esa revista en el mundo de la ciencia. Cuanto mayor es el índice, más repercusión tiene. Los científicos cuando redactan un artículo citan otros trabajos anteriores, suyos o de otros autores, para apoyar el método utilizado, las conclusiones a las que han llegado, etc. Es lo que se llama la bibliografia y, lógicamente, a los científicos les interesa que sus trabajos se citen en otras publicaciones, cuanto más mejor.

Y bien, en la tabla siguiente tenéis las revistas científicas donde ha publicado J. Fernández-Solà sobre SSC, junto con el número de artículos por revista y el impacto científico. Con el objeto de hacer una comparación he incluido el JCR de las revistas situadas entre las más prestigiosas dentro del mundo de la ciencia (Nature y Science) y una que es de las mejores en el mundo de las ciencias de la salud (New England Journal of Medecine).


Revista
Impacto científico
Artículos
Medicina Clínica*
1,277
8
The Journal of Alternative and Complementary Medecine
1,868
2
Rheumatology International
2,200
1
Clinical Rheumatology
2,293
1
Revista Española de Salud Pública*
0,690
1
Nature*
43,10

Science*
41,00

New England Journal of Medecine*
54,42

Tabla del impacto para el año 2018 de las revistas donde aparecen artículos de J. Fernández-Solà sobre SSC. *En las revistas con asterisco el valor proviene del JCR.


Como apreciaréis en la tabla, los índices JCR de las revistas donde ha publicado Joaquím Fernández-Solà tienen un valor bajo confrontado con las revistas Nature, Science o New England Journal of Medecine.

Por cierto, la revista Medicina Clinica, en la que ha publicado la mayoría de sus artículos (8), es de Barcelona.

A pesar de todo, una persona cuyo fuerte no sea la publicación en un campo definido, que no haya sido nunca un investigador sobresaliente en esa temática, puede tener pocos artículos y en revistas poco importantes, pero, de tanto en tanto, haber tenido bastante éxito con alguno de ellos...al fin y al cabo ¡¡hasta un reloj parado acierta la hora dos veces al día!!

Efectivamente, a veces ocurre que un artículo que llega a pasar a la historia como relevante, el investigador lo publicó en una revista de menor potencia porqué no tenia otras alternativas, o por no complicarse demasiado. Pero, no hay problema, también hay una forma de ver el impacto de los artículos en el mundo de la ciencia, de discernir su calidad.

¿Cómo?

Muy fácil, para ver el impacto que ha tenido un artículo científico concreto se mira cuantos artículos científicos lo han citado. En la próxima tabla tenéis todos los artículos de Fernández-Solà sobre SSC publicados en revistas científicas que aparecían en US National Library of Medecine National Institutes of Health. En la tabla figura el título del artículo en inglés, la revista donde se publicó, el año de publicación y además el número de veces que han sido citados. 
Solamente sobresalen dos trabajos digamos que con un número “más destacado” de citas, uno con 68 citas y otro con 84. Del resto se puede decir que el impacto que han tenido en el mundo de la ciencia es poco apreciable.


Título del artículo
Revista
Año
Nº citas
Central sensitization syndrome: towards the structuring of a multidisciplinary concept.
Med Clin
2018
0
Chronic fatigue syndrome and multiple chemical hypersensitivity after insecticide exposure
Med Clin
2005
7
Effect of acute and chronic whole-body vibration exercise on serum insulin-like growth factor-1 levels in women with fibromyalgia.
J Altern Complement Med
2009
18
Geriatric frailty applied to fibromyalgia patients.
Rheumatol Int.
2015
1
Health-related quality of life in patients with chronic fatigue syndrome: group cognitive behavioural therapy and graded exercise versus usual treatment. A randomised controlled trial with 1 year of follow-up.
Clin Rheumatol.
2011
68
Multiple chemical sensitivity.
Med Clin
2011
4
Multiple chemical sensitivity: epidemiological, clinical and prognostic differences between occupational and non-occupational cases.
Med Clin
2010
4
Multiple chemical sensitivity: study of 52 cases].
Med Clin
2007
8
Psychopathologic status in patients with chronic fatigue syndrome, associated or not with multiple chemical sensitivity.
Med Clin
2014
0
Relationship between chronic fatigue syndrome and type A behaviour.
Med Clin
2009
2
Six weeks of whole-body vibration exercise improves pain and fatigue in women with fibromyalgia.
J Altern Complement Med.
2008
84
Stressful Events in the Onset of Chronic Fatigue Syndrome.
Rev Esp Salud Publica
2016
4
Use of complementary and alternative medicine in patients with fibromyalgia.
Med Clin
2005
0

Todo esto me sorprendió. Personalmente, después de haber sido presentado en diferentes medios de información como un experto, una persona con dilatada experiencia e interés en estas patologías, y habiendo diagnosticado teóricamente a tanta gente...imaginaba que su aportación al conocimiento científico habría sido mucho mayor. Otro aspecto que me choca es que habiendo diagnosticado a tantos enfermos, el tamaño de muestra (la cantidad de pacientes) utilizado en los artículos sea bajo (en algún artículo son solamente decenas de pacientes...). Otro día quizá entre a diseccionar profundamente esos artículos...

La investigación en SSC y la atención desde la sanidad pública
La investigación en patologías que están petándolo y van a pegar cada vez más por todo el incremento de los factores de riesgo (ondas electromagnéticas, tóxicos, etc.) debe estar liderada por investigadores profesionales de primer orden. Máxime cuando se trata de patologías muy desconocidas y que anulan a la persona en todos los sentidos, que le ocasionan una pérdida inconmensurable de la calidad de vida y además para las que no se conocen tratamientos orientados a la recuperación de esos pacientes como personas ACTIVAS dentro de la sociedad...digo activas en mayúsculas.

¿Que quiero decir con todo esto?

Las personas que deben liderar la investigación son aquellas cuya buena parte de su ocupación profesional es la investigación pura y dura. Investigadores de primera división, contratados por organismos nacionales e internacionales punteros para tal fin.

Entonces, tendríamos un avance en el conocimiento, en el diagnóstico a partir de las pruebas objetivas, en conocer la evolución de las patologías y en el tratamiento de cara a recuperar a los afectados para la vida activa, para mejorar su calidad de vida.

Si no se dedican buenos recursos para investigar los síndromes de sensibilización central nunca se va a disponer de buenos investigadores, VERDADEROS EXPERTOS, en mayúsculas.

Mientras tanto vamos a sufrir comités de supuestos entendidos por aquí y por allá, algunos con muy buena voluntad y otros con más afán de lucro que de servicio a la comunidad. Vamos a seguir viendo cartas con membretes oficiales quizás más guiadas por un afán de poder que de servicio público, y otros síntomas de guerras intestinas que se mueven en el terreno de la especulación, lejos de la tierra firme.

Otro motivo de preocupación es el baile de estimas de la proporción de gente afectada. Por lo que veo a mí alrededor, creo que se tiende a infravalorar la fracción de la población afectada. Aparece un supuesto entendido con una estima (basada en no se qué) y quizá en unos meses, o años, el mismo personaje diga algo diferente en otro foro. En realidad, muchos afectados no son diagnosticados correctamente.

¿Por qué?

En definitiva es porqué no interesa, va contra muchos intereses económicos señalar a las fuentes de contaminación y las repercusiones. Y como no interesa no se dedican los medios necesarios ni la seriedad para detectar a esos enfermos y diagnosticarlos. Así se les menosprecia.

En este saco de desprecio hacia esos enfermas y enfermos en Catalunya, de falta de diagnosis, se encuentra la gran asignatura pendiente:

Los fondos destinados por las administraciones a la formación del personal sanitario con respecto a SSC (y su tratamiento...los diferentes especialistas que tienen que subsanar los efectos multisistémicos de esas patologías)

Ya pueden aprobar planes de abordaje y lo que les de la real gana desde la Generalitat, que si no habilitan suficientes médicos formados en estas patologías, va a dar absolutamente igual.

Para desarrollar esos planes la administración debe comenzar por la parte inferior de la pirámide: formar a los médicos de ambulatorios para la detección de los afectados, enseñarles los circuitos administrativos que deben tener en cuenta...

Todo este organigrama de circuitos, protocolo, tratamiento, etc. que está tan bien explicado en los documentos aprobados por la Generalitat es pura ciencia FICCIÓN, una ilusión absoluta que brilla por su absoluta ausencia.

Los protocolos ni se cumplen ni se conocen por parte de los profesionales y responsables públicos (esos cargos de confianza y esos nombrados a dedo, si). Desde arriba los señores trajeados no atribuyen recursos suficientes ni para desarrollar a la práctica esos planes, sus circuitos. Nadie sabe nada, es una auténtica chapuza.

Eso si, quedan muy bien como adorno en la web de la Generalitat, de cara a la galería. En eso somos muy sobresalientes en Catalunya, en vender una imagen, puro humo.

Por todo esto que os explico pienso que muy posiblemente muchos afectados no son diagnosticados a través del sistema público, y, por lo tanto, no acaban formando parte de los datos oficiales, ni contribuyen a las estimas de impacto sobre la población. Es más, los que tengan síntomas todavía de menor gravedad, quizá acaben desarrollando con el tiempo la peor expresión de estas patologías por la falta de diagnosis y orientación de la sanidad pública catalana.

Creo que estas patologías van acabar siendo un grave problema con el tiempo y van a pillar a todo el mundo en paños menores. De hecho, seguramente ahora mismo ya están causando muchas pérdidas de profesionales, de personas activas que contribuyen a la sociedad, pero como interesa despreciarlos vilmente,  aún no forman parte todavía del global diagnosticado, de las cifras oficiales.

Por cierto...FELIZ NAVIDAD